Pórtico y Epifanía

 

CAPÍTULO XI

 

 

Origen y nacimiento de la UD Las Palmas

 

n mi ya dilatada trayectoria en el club siempre me ha causado gran impacto la gran cantidad de llamadas que recibo en mi despacho de la sede oficial de aficionados de todas las edades formulándome reiteradamente la misma pregunta:

¿cómo, cuándo, dónde y por qué nació la UD Las Palmas, y cuáles fueron los motivos de su constitución? Este detalle, aunque pueda parecer nimio y a simple vista irrelevante, tiene un hondo trasfondo y significado. ¿Y cuál es realmente ese rasgo diferenciador?

En rigor, después de analizarlo en muchas ocasiones detenidamente he llegado a la conclusión que la UD Las Palmas trasciende a lo meramente cotidiano. Y es que no se trata simplemente del logro de una clasificación deportiva o el mero éxito de una gestión. Se trata también de la adhesión incondicional de la mayoría de hogares canarios. Parafraseando al escritor argentino Jorge Luís Borges los denominaríamos ‘hinchas sin rostro’, es decir, personas sin la menor noción del arte balompédico pero que sienten la UD Las Palmas como un símbolo afectivo, una identificación emocional que parte de todos los estamentos sociales ya que la UD Las Palmas se convertiría desde un primer momento en el club de todos, y baste como muestra el inmenso archivo de socios que ha tenido el club a lo largo de su historia donde resultaría extraño no encontrar una vinculación con algún familiar. En puridad podríamos clasificarlo como una actitud ante la propia vida.

Nuestra entidad y el RC Náutico de Gran Canaria han sido objeto a lo largo de los años de una abundante historiografía. Sin embargo, de la integración del fútbol canario a las competiciones nacionales y la constitución de nuestro club en la histórica ‘asamblea magna’ había, por aquel entonces, muy poco editado ya que todo su estudio se circunscribía a la publicación de los volúmenes sobre la historia de la UD Las Palmas, que dicho desde la humildad, y sin la menor petulancia, me cabe el honor de haber escrito hace ya algunos años.

Ambas instituciones ocupan un lugar prominente en la sociedad grancanaria y forman ya unos lazos indisolubles que perdurarán eternamente.

 

 

Primeros volúmenes sobre la historia de la UD Las Palmas con base documental

Primer volumen de la historia de la UD Las Palmas con una base textual y documental. Primer libro gráfico unido al del cincuentenario del Club en la historia de la UD Las Palmas. En su aspecto formal sería junto al Valencia CF de los primeros libros gráficos de todo el fútbol español. En este libro de imágenes y leyendas aparecen por primera vez numerosas fotografías que han servido de paradigma y ejemplo de nuevas generaciones.

 

Antiguo Real Club Náutico de Gran Canaria
Gustavo Navarro Nieto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La vieja imagen de aquel edificio de estilo post-romántico con reminiscencias del ochocientos fundado por el ilustre patricio Gustavo Navarro Nieto, que se elevaba sobre pilastras con sus torres venecianas en perfecta sincronía y que comunicaba con un pequeño puente sobre las aguas silentes de la bahía, aún permanece en la memoria viva, en la memoria colectiva de muchas generaciones de grancanarios, que veraneaban muy cerca de la playa de ‘Las Canteras’ y se adentraban con frecuencia a aquel idílico lugar atraídos por su majestuosa presencia. Y entre la pluralidad y diversidad de facetas que el RC Náutico de GC ha desempeñado a lo largo de su historia cabe distinguir una de especial relevancia y transcendencia que se convertiría en el epicentro social y deportivo de la por aquel entonces apacible ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Una fecha imborrable que no solo se caracterizaría por la solemnidad del acto en sí, sino por su poder de convocatoria, nutrida representación y gran fervor popular.

 

La fecha del 22 de agosto de 1949, cuando cinco equipos que componían la Primera Categoría Regional se agrupan para formar un denominado ‘equipo único’, que había nacido como su nombre bien indica de la unión de todos los canarios y que habría de llevar por nombre:

 

Y así, el antiguo RC Náutico de Gran Canaria, que había sido en gran parte de su secular historia producto de una burguesía liberal, pasaba a desempeñar un papel más aglutinador, enraizado en lo popular y de capital importancia en la constitución de nuestro club. Concluido el paréntesis de la guerra civil española, el fútbol en las islas recobraría de nuevo todo su antiguo esplendor y la cantera canaria volvería a producir, como por generación espontánea, jugadores de gran calidad técnica que pasaban a engrosar las filas de los cinco clubes que componían la Primera Categoría Regional. La afición acudía en masa al Estadio Pepe Gonçálvez para ver a sus nuevos ídolos como Molowny, Silva, Polo, y Carmelo Campos, entre otros; y aquellos encuentros de gran rivalidad permanecerán de forma indeleble en la memoria de todos.

 

 

No obstante, este momento cumbre de nuestro fútbol no tendría larga duración. Por un lado la extraordinaria clase de aquellos jugadores y por otro lado el nivel tan alto que alcanzaron las competiciones regionales trascenderían más allá de nuestras fronteras llegando a oídos de los clubes más poderosos de la nación, quiénes comenzaron a demandar los servicios de las figuras más destacadas. Dado que estas ofertas no podían ser igualadas de ningún modo por los clubes locales se iniciaría un éxodo masivo de jugadores canarios a la península, favorecido en gran parte con la creación de las nuevas líneas aéreas y sus vuelos regulares desde las islas.

 

 

Como consecuencia de esta emigración masiva de valores canarios, la situación de los cinco clubes históricos fue empeorando día a día. Los equipos regionales observaban cómo sus plantillas quedaban mermadas de forma ostensible y por ende las competiciones perderían en calidad y emoción.

 

Es aquí, de pronto, ubicados en este contexto específico cuando surge la figura de dos grancanarios de pro, dos figuras irrepetibles que habrían de convertirse por derecho propio en los auténticos artífices de la creación de un ‘equipo único’ engendrado de cinco clubes legendarios y formado mediante la renuncia a todo un contexto y pasado histórico a través de un proyecto de fusión. Sus nombres quedarán para siempre impresos con letras de oro en las páginas del fútbol canario.

 

Manuel Rodríguez Monroy.

(Vicepresidente de la Federación Regional de Fútbol)

Promotor y auténtico gestor de la idea de creación de la UD Las Palmas.

 

Manuel Rodríguez Monroy, hombre de reconocida ecuanimidad y rectitud había llegado al pleno convencimiento de que era solo mediante la fusión de los cinco equipos que componían la Primera Categoría Regional cómo nuestro fútbol podía ser incorporado a las competiciones nacionales y solventar así su difícil situación.

 

Adolfo Miranda Ortega.

(Presidente de la Federación Regional de Las Palmas)

Canalizador e impulsor del proyecto.

 

 

Esta idea que bullía de forma constante en la mente de Manuel, es planteada al presidente de la Federación Adolfo Miranda Ortega, con quién aparte de su vinculación profesional le unía unos grandes lazos de amistad. Animado por éste y por los demás federativos presenta el día 4 de febrero de 1949 una moción en la que hace un llamamiento a los mandatarios de los cinco equipos de la Primera Categoría Regional con la finalidad de crear un proyecto de fusión, partiendo del gran axioma romano VIS UNITA EST FORTIOR, ‘en la unión está la fuerza’.

 

 

MOCIÓN PRESENTADA EL 4 DE FEBRERO DE 1949 POR D. MANUEL RODRÍGUEZ MONROY

 

 

 

Los representantes de los clubs regionales: Real Club Victoria, Marino Club de Fútbol, Club Deportivo Gran Canaria, Atlético Club y Arenas Club, son convocados a una reunión en la sede de la Federación Regional de Fútbol de Las Palmas que por aquel entonces estaba domiciliada en la calle doctor Domingo Déniz nº 3 en la Alameda de Colón.

 

Los presidentes de los cinco equipos

 

Los rectores de dichos equipos acudieron a la reunión con buena voluntad y predisposición pero mostrando ciertas reticencias y dudas. El Club Deportivo Gran Canaria sería el club base de la fusión ya que fue el único que se integraría totalmente, donando su sede social con todos sus trofeos y pertenencias. Hizo entrega de todo cuanto poseía, desde la más modesta bota a sus objetos más valiosos desapareciendo íntegramente como club.

 

 

 

 

 

El Atlético Club, Arenas Club y Club Deportivo Gran Canaria, se decantaron desde un primer momento a favor de la idea de la fusión. Hay que entender que estos tres clubes aunque con un digno historial (sobre todo el Club Deportivo Gran Canaria) no tenían el respaldo o la gran masa social de un Real Club Victoria o Marino C.F. y sus sociedades deportivas con menos recursos económicos habían tocado fondo y verían esta alternativa como su tabla de salvación. Con respecto al RC Victoria y Marino CF sería entrar en otra dimensión de los hechos. Se producirían muchas fricciones y asperezas llegando por momentos a pensarse que el problema tendría difícil solución.

Ponencia de fusión. Foto tomada en el Frontón Las Palmas el lunes 17 de julio de 1951 con motivo de la celebración del ascenso a la Primera División Nacional. En la segunda fila, de izquierda a derecha: Francisco Naranjo Hermosilla, Juan Trujillo Febles, Manuel Hernández, Luis Rivero Noble, Vicente Di Nápoli, Luis González Vera, y Simón Doreste Struch. En la primera fila José Jiménez Sánchez, Alfonso Quiney Collis, Adolfo Miranda Ortega y Manuel Rodríguez Monroy. Faltan a la cita Alberto García Sastre, Miguel Peñate Peñate y Guillermo Wittembach. Adolfo Miranda Ortega y Manuel Rodríguez Monroy viajarían una y otra vez a Madrid hasta que finalmente nuestras propuestas fueron aceptadas. La Federación Nacional nos daba su aprobación pero con la condición de jugar una liga regional previa que nos diera la posibilidad de disputar con posterioridad una liguilla de ascenso a Segunda División.

 

Canarias se incorpora a las competiciones nacionales

Telegrama: Aprobación propuesta de fusión y participación nacional. Pero si bien la incorporación al fútbol nacional era ya una feliz realidad, la fusión de los clubes locales no terminaba de concretarse.

 

Bajo la perspectiva de más de 70 años en el recuerdo es el momento de que las nuevas generaciones conozcan la trayectoria, circunstancias y trascendental importancia que tuvo la histórica ‘asamblea magna’ del antiguo RC Náutico de Gran Canaria en el nacimiento de nuestro club. ¿Pero y por qué una asamblea magna?, se preguntarán muchos de nuestros lectores. ¿Y qué dificultades reales la motivaron? La documentación presentada por los clubes RC Victoria, Marino CF y Atlético Club para la inscripción de jugadores no se ajustaba en modo alguno a las normas reglamentarias exigidas por la Federación y, si bien es verdad que estos clubes cederían sus máximas figuras, no es menos cierto que se venderían jugadores una vez pactada verbalmente la fusión. Tampoco estaban dispuestos a renunciar a sus sociedades recreativas las cuáles siguieron funcionando con total autonomía sin ceder sus trofeos o pertenencias. Juan Rodríguez Doreste, secretario de la comunidad constructora del estadio se había opuesto a la venta del recinto deportivo no prometiendo en principio ningún acuerdo sobre su arrendamiento ni a vender las acciones que tenían sobre el Estadio Las Palmas.

 

 

 

Vista panorámica del Estadio Insular en el ecuador de los años cincuenta.

 

Juan Rodríguez Doreste.

Igualmente, puestos en contacto con los clubes Marino CF y Victoria CF para sufragar los gastos del nuevo equipo estos dos clubes argumentaron estar en una difícil situación económica. Así las cosas, Manuel Rodríguez Monroy, muy preocupado por el cariz tan alarmante que iban tomando los acontecimientos manifiesta que era conveniente proceder a la organización de una urgente ‘asamblea magna’ que debería tener por marco el RC Náutico de GC, que era presidido en aquellas fechas por Enrique Martínez Suárez, invitando a los directivos de los clubes, autoridades locales y a todas las personas relevantes de la sociedad grancanaria que pudieran ofrecer su ayuda para tan loable fin, citándoles el lunes día 22 de agosto de 1949 a las 20.00 horas en tan majestuoso e idílico lugar.

 

 

 

 

 

 

 

Acuarela del antiguo RC Náutico de Gran Canaria donde se constituyó la UD Las Palmas un 22 de agosto de 1949, en una histórica asamblea que sirvió para limar asperezas y llegar a un acuerdo total.

 

 

Enrique Martínez Suárez.
Presidente del antiguo Real Club Náutico cuando se celebró la asamblea magna y se constituyó la UD Las Palmas.

 

 

El trabajo eficaz y laborioso de la ponencia de fusión había llegado a su fin. Atrás quedaban muchas horas de dedicación y esfuerzo a esta magna empresa, no exenta de imponderables y dificultades.

 

Fachada principal del antiguo R.C. Náutico de Gran Canaria.

 

Salón donde se celebró la histórica ‘asamblea magna’.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los cinco clubes aceptarían en dicha asamblea los siguientes acuerdos por unanimidad: el CD Gran Canaria se uniría al Arenas Club bajo la nueva denominación de UD Las Palmas en la primera fase de la fusión.

Una vez constituida la UD Las Palmas se intentaría jugar una Liga Provincial entre los clubes UD Las Palmas, RC Victoria, Marino y Atlético Club. Este convenio sufriría luego una variación llevándose a efecto el campeonato regional sólo con los tres primeros equipos. Logrado el ascenso en la Liga Provincial se realiza la segunda fase de la fusión integrándola los cinco equipos: RC Victoria, Marino, CD Gran Canaria, Atlético Club y Arenas Club.

La asamblea magna se convertiría a partir de entonces en una auténtica referencia sociológica. El RC Náutico de GC y la UD Las Palmas, a partir de aquella fecha fundacional del 22 de agosto de 1949 entraban para siempre en la historia y en la leyenda.

 

 

Acta constitucional

 

 

 

Comisión gestora

 

 

La uniformidad

El uniforme del club UD Las Palmas quedó configurado de la forma siguiente: camisa amarilla lisa, pantalón azul fuerte liso y medias azules con borde amarillo.


 

 

Carmen Guedes.

RECUERDOS QUE PERDURAN EN LA MEMORIA

Lejos podía yo preveer en mis conversaciones con Carmen Guedes, la magnitud de sus conocimientos sobre la trayectoria deportiva del club. Era muy poco frecuente en aquellos años de la década de los cincuenta que una niña de tan corta edad acompañara a su hermano al fútbol y mucho menos a un lugar como Las Arenas del Paseo de Chil.

Mi sorpresa sería mayúscula cuando comenzó a relatarme nítidamente y con una memoria enciclopédica todos los encuentros y acontecimientos más relevantes de la institución.

En una de nuestras citas me dijo: “cuando sus libros comenzaron a publicarse no se había escrito nada sobre la historia del Club. Mi alegría fue inmensa porque en cierta medida era como revivir de nuevo mi infancia con mi hermano Juan y mis Padrinos en el Alto de Los Leones.

Acudí a comprar todos sus libros tan pronto salieron a la venta. Nosotros habíamos presenciado la mayoría de los encuentros de aquellos años desde poco después de la Fundación del Club y la U.D. Las Palmas, representaba un símbolo afectivo para toda mi familia. Juanito y yo bajábamos por el atajo de la central lechera. Eran unos caminos de tierra y se nos unía mucha gente por el camino hasta llegar a Las Arenas del Paseo de Chil, donde había tres casas. Sus dueños eran muy serviciales y amables, como eran casi todas las personas en aquellos años.

 

 

La vida y los principios han cambiado mucho desde entonces.

Sin la menor prepotencia podría narrarle muchos de aquellos encuentros como si estuviera presente en la actualidad.

Por esta razón cuando pasaba cada página de sus libros, tanto los volúmenes como los gráficos que saldrían con posterioridad con frases tan hermosas sobre mi hermano acompañadas de aquellas fotos de Hernández Gil, en mi casa no pudimos reprimir la emoción. Me vinieron tantos recuerdos a la memoria que no le podría explicar con palabras.

Fue como retrotraernos a nuestros años de infancia.

 

Recordábamos los cambios que fue experimentando el Estadio Insular desde nuestra primera visita. Han sido muchos, la grada de naciente aún no estaba terminada, de igual forma, el edificio de Fedora que estaba en construcción y se hizo muy popular. El marcador se trasladaría de la esquina de naciente al centro de la grada sur, donde se ampliaría sustancialmente con aquel viejo timón de Rumbo. Lo mismo sucedió con las banderas que en el principio estaban colocadas en la grada curva de Paseo de Chil.

Con respecto a los partidos, los recordaba casi todos, especialmente cuando venía el Atlético de Madrid con Alfonso Silva, Mujica o Lobito negro; el Bilbao, que llenaba el estadio de curas vascos con la clásicas chapelas. La Real Sociedad de Elizaguirre, la lesión de Beltrán con el Barcelona de Kubala.

Le habíamos ganado un año antes con un gol de Torres de falta a Ramallets que puso en pie a todos aficionados de Las Arenas, la gripe asiática, el partido de las Langostas, fue inolvidable. Esa tarde, el cielo estaba despejado, pero cuando venían las langostas se cubría de negro el cielo. Las mujeres gritaban histéricas porque tropezaban en nuestros trajes y el jolgorio que se formó fue tremendo. Recuerdo que íbamos ganando de forma espectacular al Athletic de Bilbao y terminamos empatando. Fue una verdadera lástima aquel fabuloso Real Madrid de Di Stefano y sus duelos con el defensa Beneyto.

 

 

 

Soberbio segundo gol de la U.D. Las Palmas marcado por Alfonso Silva.

 

 

 

 

 

Alfonso Silva acaba de marcar su magistral gol y los compañeros acuden a felicitarlo fervorosamente.

 

 

 

El guardameta vallisoletano Saso rrecogiendo el balón de la red tras la consecución de gol amarillo.

 

 

 

Tras finalizar el encuentro el técnico Luis Molowny es alzado a hombros por los jugadores.

 

 

La orquesta Mejías da la vuelta al campo a los acordes del célebre riqui-raca

 

 

 

Alfonso Silva

 

Fueron tantos encuentros emocionantes que podría escribir un libro como el suyo.

Cuando mi hermano debutó en la U.D. Las Palmas, ya yo vivía en el sur con mis padres. Al contraer matrimonio y formar una familia, yo tenía otras obligaciones que cumplir, aunque venía a verlo cada vez que podía. De ver los encuentros de niña en Las Arenas de ‘La Loma’, pasé a verlos en la grada de tribuna. Sin embargo, esa ilusión que sientes de niña es muy diferente. No existe nada como la infancia y su inocencia.

Cuando mi hermano jugaba me ponía nerviosa y rezaba para que todo le saliera bien. A veces el público era muy exigente y vivía más pendiente de su actuación y que no se lesionara, que del encuentro en sí.

 

De todas formas, mi hermano, siempre fue muy querido por el público dado que era un jugador de entrega y pundonor a pesar de sus grandes facultades.

Cuando el equipo perdía, no salía de su casa y lo llevaba muy mal. La U.D. Las Palmas había sido todo para él. Fue su mejor universidad, una doctrina y enseñanza de vida”.

 

Primera Victoria ante el C.F. Barcelona en la Temporada 1954-55

 

En la instantánea el entranador de la U.D. Las Palmas Satur Grech escoltado por el capitán amarillo Juanito Beltrán y el añorado masajista Juanito Gil.

 

El guardameta azulgrana Antonio Ramallets veria perforada su meta en dos ocasiones con dos goles de bella factura marcados por el extremo macario y el genial Manolo Torres.

 

 

El elegante interior amarillo Juanito Vázquez en una de sus incursiones por banda.

 

El locutor Pascual Calabuig radiando el partido para la emisora de Radio Atlántico, comentaría de este modo la jugada: “Torres se dispone a tirar a falta… Torres se prepara, pone fija la mirada en el portero bilbaíno Lezama. Torres tira y …..¡GOOOOOL!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Siguiente capítulo: Del Alto de los Leones al Estadio Insular.