Muerte de Juanito Guedes

 

 

CAPÍTULO XXXII

 

 

 

 

 

Todo dolor es el recuerdo de nuestra condición elevada

(Herman Hesse)

 

 

 

 

Emilio Tomé

LA ENFERMEDAD DE JUANITO GUEDES, UN DIAGNÓSTICO OCULTO

 

odo comenzaría con una dolencias estomacales y un estreñimiento severo. Dado que pasaban unos días y los dolores no remitían, Emilio Tomé, jefe de los servicios médicos del club al ver que la prescripción médica y los laxantes no habían hecho el más mínimo efecto sintió un presentimiento extraño decidiendo enviar a Juan Guedes a la clínica Santa Catalina donde estaba la consulta del doctor José Ramírez, quien era por aquel entonces médico del club, sugirió la conveniencia de ser analizado por el especialista digestivo Fernando Cabrera.

El primer diagnóstico sobre la evolución de la enfermedad no dejaba de ser preocupante aconsejando su traslado con toda urgencia a Barcelona para ser sometido a una intervención quirúrgica.

 

Una vez en la Ciudad Condal sería intervenido en la clínica Platón por el brillante cirujano digestivo doctor Piulach Oliva.

La operación, que se había llevado a efecto el 2 de julio de 1970, aparentemente había resultado un éxito de cara a la prensa, familiares y aficionados en general. El diagnóstico de estenosis intestinal no le impediría en un principio continuar jugando ni llevar una vida normal, aunque requería un tratamiento constante de su estado de salud.

 

 

Radioterapia efectuada por el gabinete electro-radiológico del médico digestivo Fernando Cabrera al paciente Juan Guedes Rodríguez el 15 de junio de 1970.

 

 

En la imagen, un estudio baritado de intestino delgado, grueso, colón y recto en estado embrionario.

 

 

 

 

Fachada de la clínica Platón de Barcelona.
Última planta de la clínica Platón una vez construida donde fue ingresado Juan Guedes Rodríguez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Primera intervención quirúrgica de Juanito Guedes por el doctor Piulach Oliva y sus médicos acompañantes en la clínica Platón de Barcelona.

 

En primer plano izquierda es el doctor Bruguera, que anestesió a Juanito Guedes, siendo considerado por muchos especialistas el mejor anestesista de todos los tiempos. A su lado el doctor Echavarren, médico de la Real Sociedad y gran amigo del doctor Emilio Tomé y esposa, que visitaría al jugador en la clínica Platón.

 

El prestigioso otorrinolaringólogo canario Manuel Aguiar Márquez, también estaría presente en la clínica Platón de Barcelona en el momento de su primera intervención, estando informado de todo el proceso de la enfermedad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Durante el postoperatorio las enfermeras del doctor Piullach Oliva, señoritas Felix y Roser, llevan a los hijos de Juanito Guedes y su hermana Carmen de paseo a visitar el zoológico de Barcelona.

 

 

Juanito Guedes comenzaría los entrenamientos de forma gradual evolucionando favorablemente.

El entrenador Rosendo Hernández, que había sustituido a Luis Molowny, era muy proclive a dar oportunidades a los jóvenes valores de la cantera haciendo debutar a Federico Melián y Carmelín, procedentes de Juvenil.

El joven Melián asumía una gran responsabilidad tratando de paliar en parte la ausencia del inolvidable seis amarillo.

Cuando llegó la ansiada reaparición de Juanito Guedes ante el Athletic de Bilbao la alegría del jugador y de toda la afición sería indescriptible.

La entrada de Juanito Guedes al terreno de juego fue catedralicia, con todo el respetable puesto en pie coreando su nombre con auténtico fervor.

El acontecimiento era sinónimo de vida en las calles, en los bares y sus plazas. Regresaba Juanito Guedes cual Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador y solo pronunciar su nombre era signo de preocupación en las huestes contrarias que lo miraban como un ídolo ya mermado ostensiblemente pero invencible.

Toda la sociedad canaria lo recibiría con blasones de oro. Es el poder que tienen los seres investidos de un potencial mitológico con un hallo intransferible de fascinación.

Tras seguir jugando con aparente normalidad, a los pocos meses se visitaba el antiguo campo de Sarriá (13 de diciembre de 1970) donde nuestro equipo en un disputado encuentro, terminaría perdiendo por dos tantos a uno ante el R.C.D. Español.

Se daba la circunstancia que al sábado siguiente nos visitaba otro club catalán de enorme prestigio, el F.C. Barcelona.

Juanito Guedes, a lo largo de su trayectoria deportiva había tenido grandes actuaciones ante el club blaugrana y esperaba con gran ilusión este encuentro.

Sin embargo, a los pocos días del partido volvía a sentir las mismas molestias gástricas pero esta vez de forma más acusada y dolorosa.

El impacto en todos los miembros del club seria considerable.

 

 

 

Dr. Pedro Piullach Oliva.

 

 

 

 

De nuevo volvía a la Ciudad Condal para ser intervenido por el mismo médico digestivo, el doctor Pedro Piulach Oliva, quien con una serie de compañeros y el mismo anestesista acometería la difícil y desagradable empresa.

Sin embargo, en esta ocasión, apenas comenzada la operación y en vista del avanzado estado de la enfermedad solo se podría proceder a cerrar y dar por finalizada la intervención, ya que todo esfuerzo era inútil y estéril dado el avanzado estado y deterioro de sus órganos.

La imagen de Juanito Guedes llevado en camilla por el personal sanitario desde la clínica Platón al aeropuerto mientras se le escapaba la vida. Ha sido de los momentos más dramáticos y emotivos de toda la historia del club isleño desde su fundación.

 

 

 

 

 

 

 


 

 

Las brumas de un triste recuerdo

 

 

 

 

Clínica Santa Catalina. Habitación 345: antesala de la muerte.

 

Una vez pasados los difíciles momentos de su dramático traslado de Barcelona y ya de regreso en la isla, el jugador ingresaba directamente en la habitación nº 345 de la clínica Santa Catalina, que sería su última morada.

La noticia corría como reguero de pólvora por toda la ciudad.

Si bien en un principio las visitas de directivos y compañeros de equipo le insuflaban ánimo y una enorme ilusión haciéndole por momentos olvidar su dolencia, su estado fue empeorando gradualmente hasta llegar a ser plenamente consciente de su irreversible situación que aceptaría con ejemplar entereza y resignación cristiana.

Acompañado en todo momento por su querida esposa Georgina, su tío José y familiares, Juanito Guedes contaba igualmente con su inseparable amigo y ex compañero Ernesto Aparicio, que tuvo un comportamiento loable y digno de nuestros mayores elogios, permaneciendo día y noche en la clínica, pernoctando en la habitación nº 442, que no utilizaba sino para momentos de extrema necesidad.

Ernesto Aparicio, a quien el presidente Juan Trujillo Febles y el secretario general Jesús García Panasco habían pedido aquél último favor. Generalmente no necesitó nunca de esta petición ya que según sus propias palabras en nuestros numerosos viajes y estancias en hoteles siempre me confesó que él se había ofrecido previamente, sirva como prueba y testimonio la ratificación de la viuda del jugador Georgina Ojeda. Avalado por la tensión y el cansancio de las interminables noches sin dormir, el capitán fue testigo de la meteórica evolución de aquel último mes y el deterioro físico de su organismo con fuertes dolores que irían in crescendo hasta llegar a ser indescriptibles en su última semana de vida.

Juanito Guedes, tras recibir la extremaunción del padre Rivero, amigo de la familia, y tantos años sacerdote en la basílica de Teror, le diría al sacerdote con quebrada voz algunas sus últimas palabras:

“Gracias padre Rivero. Sé que el ‘Señor’ ha querido llevarme con él y si ese es su deseo que se cumpla su voluntad.

Sé que he cometido faltas pero han sido sin intencionalidad y por este pronto mío, ya que siempre he procurado hacer el bien.

Muero en mi tierra, que es lo que siempre había querido y rodeado de mi familia. Gracias por todos sus desvelos”.

El padre Vicente Rivero con un misal y rosario en sus manos no pudo articular palabra, limitándose a acariciarle mientras rezando un padrenuestro le daba la bendición.

Pasados los años acudíamos en pretemporada a la basílica de Teror donde a menudo solíamos charlar. Aún recuerdo sus palabras con gesto serio y solemne:

Párroco don Vicente Rivero.

“Acostumbrado como estaba desde mis principios a frecuentar este tipo actos y últimos auxilios espirituales, puedo confesarle sin faltar a la verdad, que aquel día fue de los peores de mi vida. Su imagen y su rostro demacrado por el profundo dolor y su nobleza y valentía al dirigirse en tan fatídicos momentos a mi persona nunca lo podré olvidar”.

Juanito Guedes, luchando heroicamente en sus últimas horas de verdadera agonía se despedía de la vida con un hondo y su último suspiro que Ernesto Aparicio imitaba a la perfección con lágrimas en sus ojos a pesar de los años transcurridos. Recuerdo que una mañana en Gijón me tocó a la puerta como solía hacer para bajar al comedor a desayunar.

Eran aún las siete de la mañana pero ambos teníamos por costumbre levantarnos muy temprano. Ya en el hall del hotel le dije:

“Capi, te agradecería que no me relataras más los últimos momentos de la vida de Juan Guedes. Anoche tuve terribles pesadillas viviéndolo todo tan intensamente y con tanta cercanía como si estuviera presente.

Él ya ha dado el paso definitivo y habrá alcanzado el descanso y la gloria eterna. A nosotros aún nos queda por pasar ese angustioso trance y como decía el doctor Piullach Oliva: “todos los seres humanos tienen miedo a la muerte”.

Juanito Guedes, falleció el 8 de marzo de 1971 como se recoge en su acta de defunción después de haber recibido los últimos sacramentos del sacerdote Vicente Rivero.

 


 

 

Telegrama de pésame Atlético de Bilbao

 

 

Telegrama de pésame del Real Madrid.

 

 

 

UNA VEZ DIFUNDIDA LA NOTICIA UNA MULTITUD DE AFICIONADOS Y CIUDADANOS EN GENERAL ACUDEN EN MASA A LA SEDE SOCIAL DESDE TODOS LOS LUGARES DE LA ISLA CON LA FINALIDAD DE DAR SU ÚTLIMO ADIÓS A SU ÍDOLO

 

LAS BANDERAS LUCEN A MEDIA ASTA POR EL FALLECIMIENTO DEL IMBORRABLE JUGADOR AMARILLO

 

 

 

 

 

 

La esposa de Juanito Guedes, Georgina Ojeda, en un momento del velatorio rodeada de familiares y amigos.

 

José Juan, Aparicio, Georgina Ojeda y Carmelo Campos, muestran el doloroso momento.

 

La viuda de Juanito Guedes, Georgina Ojeda, entre Ernesto Aparicio y el extremo Juan Luis, quien seca sus lágrimas.

 

Ernesto Aparicio reconforta a Georgina en su profundo dolor.

 

Los jugadores de la U.D. Las Palmas, León, Gilberto I, Catalá y Menchu, rezan con el sacerdote una oración por Juanito Guedes.

 

Los jugadores José Juan y Aparicio, lloran profundamente desconsolado. Al fondo el entrador auxiliar Carmelo Campos.

 

El entrenador Carmelo Campos visiblemente emocionado en compañía de José Juan y Aparicio.

 

Su inseparable amigo Antonio Afonso Moreno (Tonono), no puede reprimir su indescriptible dolor.

 

El padre de Juanito Guedes, Juan Guedes Guedes, se acerca al féretro para darle a su sobrino su último adiós.

 

 

Foto dolorosa e impactante que sale por primera vez a la luz por expreso deseo de sus familiares.

 

El féretro de Juanito Guedes con la camiseta de medio volante izquierdo con el número 6 que con tanta honradez profesional defendió.

 

Los miembros de la Federación le colocan la medalla a título póstumo en la camisa al jugador Juanito Guedes en presencia de Carmelo Campos y Jesus García Panasco.

 

Medalla al mérito deportivo de la Federación Nacional de Fútbol.

 

 


 

 

SOCIOS, AFICIONADOS Y SIMPATIZANTES DE LA U.D. LAS PALMAS, HACEN COLA DENTRO DE LA SEDE SOCIAL CON LA FINALIDAD DE DAR SU ÚLTIMO ADIÓS AL INOLVIDABLE SEIS AMARILLO

 

 

 

 

 

El cuerpo de Juanito Guedes fue trasladado a la sede social del club en Pio XII nº 29, donde miles de aficionados y ciudadanos acudieron desde los lugares más lejanos y  recónditos de nuestra geografía insular con la finalidad de darle su último adiós.

Todos desfilaban ante el féretro testimoniándole su agradecimiento sincero y profundo.

Desde la iglesia de Santa Catalina de Ciudad Jardín, la honda manifestación de duelo con el traslado de sus restos al cementerio de San Lázaro ha sido sin lugar a dudas la congregación más multitudinaria  que se haya podido presenciar hasta el día de hoy en nuestra ciudad.

 

 

 

EN LA DOS IMÁGENES LOS JUGADORES DE LA U.D. LAS PALMAS PORTAN EL FÉRETRO DE JUANITO GUEDES A HOMBROS HASTA INTRODUCIRLO EN EL COCHE FÚNEBRE

 

 

EN LAS DOS IMÁGENES INFERIORES LOS RESTOS DEL JUGADOR INTRODUCIDOS EN EL COCHE ESPERAN LA SALIDA DE LA COMITIVA

 

 

Los jugadores de la U.D. Las Palmas, siguiendo al féretro de Juanito Guedes en compañía del entrenador auxiliar Carmelo Campos. De izquierda a derecha: Martín II, Aparicio, Leme, Germán, Jose Juan, Martín I, Juan Luis, Paco Castellano y León

 

 

 

 

 

LA COMITIVA PONE RUMBO HACIA EL CEMENTERIO DE SAN LÁZARO ACOMPAÑANDO LOS RESTOS DEL MALOGRADO JUGADOR

 

EN LA IMAGEN SE PUEDE APRECIAR LA MULTITUDINARIA MANIFESTACIÓN QUE NO HA TENIDO PRECEDENTES HASTA EL DÍA DE HOY

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

LLEGADA AL CEMENTERIO DE SAN LÁZARO

 

 

 

LA COMITIVA COMIENZA A LLEGAR GRADUALMENTE AL CEMENTERIO DE SAN LÁZARO CON LA FINALIDAD DE ESPERAR AL COCHE FÚNEBRE CON EL RESTO DEL JUGADOR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

VISITA POSTERIOR DE LOS COMPAÑEROS DE EQUIPO

 

 

 

 

JUANITO GUEDES REGRESABA DE SU ÚLTIMO VIAJE. EL TREN YA HABÍA RECORRIDO SU CORTO CAMINO, LA ÚLTIMA ESTACIÓN YA HABÍA QUEDADO ATRÁS

 

 

 

 

 

FALLECIMIENTO DE JUANITO GUEDES EN LA PRENSA 

MURIÓ JUANITO GUEDES, EJEMPLO DE CABALLEROSIDAD DEPORTIVA

Ayer se recibía una dolorosa noticia en nuestra redacción. ¡Juanito Guedes ha muerto!

 

Cabecera de El Mundo Deportivo, año 1971.

 

Página de ‘El Mundo Deportivo’ dedicada al fallecimiento de Juanito Guedes.

 

 

La trágica noticia estaba redactada en los siguientes términos:

“En horas de la mañana fallecía en la clínica Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria, Juan Guedes Rodríguez, el jugador internacional de la U.D. Las Palmas.

Contaba con 28 años de edad, era casado y con dos hijos.

El llorado capitán amarillo había sido intervenido quirúrgicamente en la clínica Platón de Barcelona por el prestigioso doctor Pedro Piulach Oliva, pero pese a todos los intentos la grave enfermedad se ha llevado a uno de los máximos exponentes del fútbol canario de todos los tiempos y a un símbolo afectivo que dejará una huella imborrable”.

Así rezaba la escueta noticia.

Fue suficiente para que a todos nos embargara un profundo dolor. Todo había sido inútil porque su terrible dolencia no tenía remedio.

Lo sabíamos todos, menos el jugador, quien nos diría un día en la Ciudad Condal hace poco más de un mes que estaba muy esperanzado y agradecido al doctor Oliva y a todos los que habían tenido con él tantas atenciones. En dos ocasiones fuimos a visitarlo. En la cabecera de la cama su mujer Georgina Ojeda y su hijo mayor.

Juanito Guedes hablaba con confianza y con una gran naturalidad. Nos decía que se incorporaría al equipo como había sucedido la vez anterior y que sentía verdaderas ansias de ser aclamado por su público repitiéndonos:

“Es lo más importante en la vida, sentir que te quieren y valoran no tiene precio”.


 

 

Portada de LA PROVINCIA

 


 

PARTIDO HOMENAJE A JUANITO GUEDES

 

 

Entrada del partido homenaje a Juan Guedes jugado frente al Partizán de Belgrado en el Estadio Insular el 15 de junio 1971

 

 

 

 

 

 

 

 

Georgina Ojeda y familia en unión de los miembros de la directiva de la U.D. Las Palmas con su presidente Juan Trujillo Febles.

 

Diego Vega, presidente de La Tropical, ofreciendo un obsequio a la viuda de Juanito Guedes Georgina Ojeda.

 

La Federación Española de Fútbol mostrando sus condolencias a la viuda de Juanito Guedes, Georgina Ojeda, en compañía de su familia y de su hijo mayor.

 

Momentos antes del comienzo del encuentro de homenaje póstumo a Juanito Guedes, el central amarillo Tonono, sube al palco del Insular para recoger una corona de flores que sería depositaba en la demarcación del inolvidable medio, en el terreno de juego. En la imagen, Tonono, junto al hijo del malogrado jugador y su desconsolada viuda, Georgina Ojeda.

 

 

LOS CAPITANES DEL PARTIZAN DE BELGRADO Y U.D. LAS PALMAS, PAUNOVIC Y TONONO, SE SALUDAN EN EL CENTRO DEL CAMPO UNA VEZ COLOCADO EL RAMO DE FLORES EN LA DEMARCACIÓN DEL INOLVIDABLE SEIS AMARILLO

 

 

 

 

Formación de U.D. Las Palmas en el homenaje póstumo al jugador Juanito Guedes ante el Partizán de Belgrado, que contaría con la presencia de varios jugadores españoles de otros clubes. De izquierda a derecha: Betancor – Hernández – (Menchu) – Tonono – José Luis – Molina – (León) – Castellano – Miguel Pérez – (Gilberto II) – Violeta – Zaldúa – (Gilberto I) – Germán – Vicente – (Bosmediano).

 

Equipo de Partizán del Belgrado que se ofrecería a la U.D. Las Palmas para llevar a cabo tan sentido homenaje, liderado por Radomir Antic.

 

Jugadores y público guardan un minuto de silencio en el partido celebrado frente al Partizán de Belgrado en homenaje póstumo a Juanito Guedes. De izquierda a derecha: Oregui, Menchu, Bosmediano, Gilberto I, León, Pepe González, Héctor Rial, Emilio Tomé, Carmelo Campos, Gilberto II, Aparicio y Felipe.

 

 

 

 

JUANITO GUEDES DECÍA ADIÓS AL FÚTBOL Y A LA VIDA

 

Así se cerraba la historia de un futbolista que, a pesar del paso de los años, sigue siendo un misterio para muchos de los que nos hemos acercado a su figura.

Decía el árbitro, ex seleccionador nacional y crítico del periódico Pueblo, Pedro Escartín, tras el fallecimiento de Juanito Guedes, que posiblemente habrán habido jugadores del mismo nivel o que hayan podido superarlo pero que el espigado jugador canario era de un juego tan singular que resultaba de gran complejidad buscar otro semejante. Juanito Guedes concebía el fútbol de forma tan diferente al practicado en España y Europa que sería realmente difícil cualquier analogía.

No sé si al decir de muchos, Juanito Guedes ha sido uno de los mejores jugadores canarios de todos los tiempos, pero si sé que fue un futbolista inimitable en lo fundamental, poseedor de un don sobrenatural que ha dejado indeleble huella en el fútbol contemporáneo, abriendo el camino a las nuevas generaciones.

Juanito Guedes yace inerte en el cementerio de San Lázaro de nuestra ciudad, rodeado de un jardín de flores, a pesar del medio siglo transcurrido.

De todos los lugares de la isla, le llegan un día ya algo lejano en el tiempo le viera nacer.

¡A ti que era ídolo de multitudes y hoy eres un esférico desolado y abandonado!

No, abandonado y desolado nunca estará porque allí estarán su mentor, el viejo descubridor de su talento y portentosas facultades, el labrador José Cabuco, que un día se despidiera de él en su lecho de muerte para darle sus consejos postreros. Estarán sus compañeros del Colegio de los Padres Paúles que tanto lo admiraban sus verdaderos amigos de infancia que transitaba con él, desde el Alto de Los Leones y al Lomo Apolinario.

Los miembros del Juventud Tamaraceite con los que tantos momentos hermosos compartió en el viejo campo del Lomo de Juanito Amador.

Aquellos compañeros que formaron parte del legendario Porteño, ya desaparecido y especialmente en la U.D. Las Palmas, el club de su tierra que defendió con tanto ardor.

Los miembros de su familia y sus amados tíos, a quien llamaba padrinos (y que fueron para él como sus verdaderos padres), lo eran todo para él.

Juanito Guedes estará ahora en el ecuador de lo vivido y lo desconocido, y su figura se irá mitificando y atomizando con los rumores y leyendas apócrifas.

Es lo que realmente subyace cuando desprovistos de toda materia y ropaje atravesamos ya todas las adversidades de la vida terrenal en el dominio de lo absoluto, en el espacio universal.

Bajo la perspectiva de medio siglo en el recuerdo llegada es la hora que las nuevas generaciones conozcan la trayectoria, circunstancias e influencia de Juanito Guedes en el fútbol contemporáneo y en la historia de nuestro club.

Tenía solo dieciocho años cuando de las filas del histórico y legendario Porteño saldría encumbrado hacia la fama y el éxito, consagrándose como la figura indiscutible de su tiempo.

Era alegre, responsable y generoso con la vida y tenía todos los ingredientes que requieren los mitos: aura, fama, gloria, vulnerabilidad, juventud y una sombra de fatalidad perfilando su vida. Hoy, Juanito Guedes, es ya una leyenda de España.