Los estanques de barro. Primer aprendizaje futbolístico

CAPÍTULO IV

 

 

Juanito Guedes se desarrollaría a muy corta edad. En la imagen le vemos con dos amigos de su misma edad.

 

 

 

En la imagen clásico estanque de barro donde jugaban los niños de la época.

En los estanques de barro eran frecuentes las grietas y zanjas debido a la humedad de las lluvias en contraste con la sequedad del terreno en los calurosos veranos.

 

En cierta medida era natural que abundaran los golpes en la cabeza y en los dedos de los pies. También eran frecuentes las bronquitis dado que en los gélidos inviernos jugaban con el terreno enfangado de barro y en numerosos charcos de agua. El niño solo tenía la protección de unas tobilleras que su madrina Flora y su hermana Carmen le compraban en la droguería Espinosa de la calle real de Triana.

 

 

 

 

 

 

Calle de Triana a finales de los años cuarenta.

 

 

La droguería Espinosa en la calle de Triana suministraba toda clase de artículos, también los deportivos.

 

Los estanques de barro estaban situados en lo alto de la calle Pedro Infinito, donde las guaguas de la línea nº 9 giraban al finalizar su recorrido.

En uno de ellos había un pequeño muro de aproximadamente medio metro de altura que lindaba con el estanque, con una antigua carretera de tierra que llegaba a Tamaraceite. Era de color blanco. Cuando Juanito Guedes, con el transcurso del tiempo, ya era figura destacada en la U.D. Las Palmas y del fútbol nacional, era frecuente verlo bajar de su domicilio en El Alto de Los Leones hasta el estanque de barro de Pedro Infinito, donde el propio futbolista había jugado tantas veces, con la finalidad de presenciar los encuentros infantiles de los equipos de Antoñito Álvarez, padre de los hermanos José Antonio, Susi y Carmelín. Juanito Guedes descansando su pierna izquierda sobre el muro, contemplaba con suma atención la evolución de los encuentros acompañado de sus amigos de guitarra toda la vida.

 

 

IMAGEN HISTÓRICA

Tras muchos años de búsqueda infructuosa he podido adquirir esta valiosa foto a través de mi buen amigo Manolo Martín. En la imagen, en la parte superior, el muro de contención que delimitaba con la antigua carretera de Tamaraceite donde se apoyaba Juanito Guedes con sus amigos. En la parte inferior la acequia que llevaba agua a los estanques colindantes donde solían ubicar a la gente menuda. Este estanque de barro llevaba el nombre de Luis Padrón.

Su popularidad había llegado a límites insospechados concitando su presencia en la zona una gran expectación.

Juanito Guedes asumía su emergente fama con una gran naturalidad y sencillez pues una de sus virtudes mas acusadas radicaba en no haber olvidado nunca sus orígenes.

 


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