La promesa de un balón y las noches de San Juan

CAPÍTULO VIII

 

 

Balón de cordones utilizado en la década de los 40 y principios de los 50.

 

Su hermana Carmen aún rememora el día que su madrina le regalaría a Juanito Guedes el primer balón en el día de su onomástica, era de cordones color cuero. Se amarraba por la parte superior y debías tener cuidado al saltar y darle de cabeza o con la frente.

 

 

Rafael (Mantequilla), Juanito Guedes y Chele, formando con el Rehoyas en el campo del cine Sol, en la actualidad García de San Román.

 

 

Juanito Beltrán.

Por esa razón el defensa central Juanito Beltrán, ‘el capitán del pañuelo’ le diría con posterioridad que al jugar en esa demarcación y verse obligado a despejar tantos balones aéreos consideró necesario ponerse un pañuelo para evitar heridas en la frente al igual que hiciera el mítico defensa del Real Madrid Jacinto Quincoces con anterioridad.

¡Aquel día fue una fiesta en el hogar familiar!

Desde entonces no se separaría ni un solo momento del balón, limpiándolo diariamente con grasa de cebo antes de dormirse con él en la cama.

Lo primero que hizo fue llamar a sus amigos y cruzar raudo y veloz Los Tarahales, adentrándose en las plantaciones de La Paterna y llegar al viejo estanque de barro donde no pararía de jugar hasta bien entrada la tarde.

Con posterioridad le compraron el balón de válvula que le llamaban ‘el invisible’. Era un poco mayor de tamaño y no te dañaba la frente al no tener cordones. Todo el material que necesitaba lo comprábamos en la ‘tabaquería el Deportivo’ en el Puente Palo, cerca del Bar Polo en el mercado de Vegueta. Su propietario, Santiago Pérez era el más surtido en toda clase de prendas de deporte y un gran aficionado a la U.D. Las palmas.

 

 

Balón de válvula denominado ‘el invisible’, muy utilizado desde el ecuador de los años 50 en adelante.

 

Cartel publicitario de la marca Legar. Publicidad del balón de válvula ‘Boca Invisible’.

 

Cartel publicitario de la tabaquería ‘El Deportivo’ regentada por Santiago Pérez.

 

 

Bar Polo, también llamado ‘el suizo’, cuna de intelectuales y bohemios. Frente al popular bar estaba situado la tabaquería El Deportivo. En la imagen de la derecha un par de botas de cuero y un balón de boca invisible utilizados por todos los equipos en la década de los cincuenta.

 

Santiago Pérez, propietario de la tabaquería El Deportivo, entusiasta de U.D. Las Palmas y gran amigo de Juanito Guedes y familia.

 

 

En los días de San Juan a la llegada del crepúsculo todo el campo se iluminaba al calor de las hogueras que alcanzaban una altura considerable. Los vecinos tiraban todas las maderas y muebles inservibles. Juanito y sus amigos saltaban alrededor de la hoguera aprovechando, al bajar el fuego, las cenizas para asar piñas que luego repartían con generosidad por todo el vecindario.

 

Piñas asadas.

 

Las lluvias torrenciales de aquellos periodos invernales que por aquel entonces eran más abundantes y frecuentes que en la actualidad, fertilizaban los campos cubriendo con un manto verde todas las colinas y laderas que desembocaban en el histórico y ancestral Guiniguada.

 

Puente de Verdugo del barranco Guinigüada, entre la Calle Muro y Obispo Codina.

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