Antonio Lemus

 

 

CAPÍTULO XXXVI

 

 

 

 

 

 

 

Antonio Lemus.

EN EL AIRE UN SENTIMIENTO DE PÉRDIDA

 

 

ras el fallecimiento de Juanito Guedes, la U.D. Las Palmas tenia que desplazarse a Gijón.

El exjugador artesanista Trona venia ocupando su demarcación en los entrenamientos y desde el día que Juanito Guedes no había podido jugar ante el Barcelona en el Estadio Insular después de su último encuentro ante el Español en Sarrià.

A la llegada de la expedición amarilla al apearse en la estación ferroviaria les esperaban una nutrida representación de la directiva del club rojiblanco, que le acompañaría hasta el Hotel Hernán Cortes, donde se hospedaría la expedición de la U.D. Las Palmas…

Muy pronto serian informados de la misa de Réquiem, en el templo de Los Carmelitas, que se ofició a la una de la tarde con más de un centenar de personas que abarrotaban por completo la iglesia.

Con la asistencia de las autoridades locales, políticas y militares unido a la presencia de los dos equipos con sus respectivas directivas comenzaría la eucaristía con la liturgia de la palabra.

Durante la misa actuaria la Coral Sinfónica de Gijón.

En el exterior del templo se había colocado una mesa con un álbum que fue llenándose de firmas que con posterioridad serian entregadas a su esposa Georgina Ojeda.

Antes de iniciarse el encuentro en el Molinón, se guardaría un minuto de silencio con los dos equipos luciendo brazaletes negros en señal de luto.

Los jugadores de la U.D. Las Palmas y el Sporting de Gijón no podían contener las lágrimas.

Se dio la circunstancia que los dos goles asturianos fueron, por respeto al jugador, escasamente aplaudidos. Fue un gesto nobilísimo de un club histórico y señor como el Real Sporting de Gijón y de toda su afición.

El minuto de silencio se haría extensivo a todos los clubes de fútbol español que vivirían aquel trágico momento con profundo dolor.

 

 


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